Terremoto de 1751o

El 25 de mayo es un día tremendamente importante para la Historia local de Penco/Concepción. ¿Por qué? Porque este día marca un antes y después para ambas ciudades. 
Aproximadamente a la 1 A.M. del 25 de mayo de 1751 se produjo el terremoto que destruyó completamente la ciudad, derribando lo poco que quedaba en pie, después del terremoto de 1730 y de 1737 (este último fue en Valdivia y, si bien en Penco no se sintió tan fuerte, igual hubo daños y tsunami).
Las crónicas y relatos de la época dicen que no quedó edificio en pie. Construcciones de ladrillo, piedra y adobe, se desplomaron por igual. Ninguna de las siete iglesias, que hacían reconocible a la ciudad desde el mar, se escapó y tampoco el monasterio de las Trinitarias. Todas las casas particulares y de administración se vinieron al suelo. 
 
¿Qué sabemos del terremoto? Que a partir de los relatos se le estima una intensidad cercana a los 8,5°. Que se sintió (y dejó destrucción) entre Curicó y Chiloé. Que habría durado entre 4 y 6 minutos. Unos 40 minutos después del terremoto, se vino el tsunami: los relatos dicen que la Bahía de Concepción quedó completamente seca. Si consideramos que esta tiene una longitud de unos 13 a 14 km, es la distancia que hay en línea recta desde la Biblioteca Central de la UdeC y la Isla Rocuant en Talcahuano (Concesplaining 1).

Posterior a eso, el mar volvió con fuerza y cubrió gran parte de la ciudad: el sector de Cantarrana quedó anegado completamente, quedando solo a la vista las vigas de las casas; en el sector de la Iglesia de Santo Domingo, que hoy es el Liceo Pencopolitano, el agua quedó a unos 300 metros de llegar a los cerros; en la Iglesia de los Jesuitas, ubicada a más o menos lo que hoy es Las Heras entre Chacabuco y Membrillar, quedó inundada bajo 1,7 metros de agua. En palabras más poéticas del Abate Molina: “todo lo que para el ornato había encontrado una época espléndida, lo rompió el terremoto o lo pudre el lodo”.

¿Qué tan grande fue la ola? Unos 16 metros la más destructiva, dicen las fuentes. En otras palabras, habría cubierto un poco más de un tercio del Campanil de la UdeC (Concesplaining 2). Estuve revisando la carta de inundación del SHOA para Penco, que se hizo en base al tsunami de 1835, y las zonas de inundación calzan bien con lo descrito.
 
¿Cuántas personas murieron en Penco? 25 aproximadamente. Las crónicas dicen que entre estos habían “seis inválidas, un loco que se entregó al mar y tres que no creían en los terremotos”. Poco, si consideramos los daños. Las fuentes dicen que esto se debe a que la gente de Penco ya estaba acostumbrada y, al menor movimiento, apretaba cachete para los cerros. Y claro, imagínate, antes de éste ya había sufrido tres terremotos y tsunamis (por lo bajo). 
 
Dato anexo: este terremoto no se sintió en Juan Fernández, pero sí les llegó el tsunami, sin previo aviso (¿les suena conocido?). Aquí las instalaciones resultaron muy destruidas y murieron 35 personas. 
¿Cuál fue la consecuencia de esto? Primero, no hubo apoyo del Gobierno Central para reconstruir la ciudad en su misma ubicación. De esta forma, Domingo Ortiz de Rozas, decide trasladarla, proponiéndose varios sectores para su emplazamiento: Punta de Parra, Dichato, Chiguayante, Vegas de Landa (cerca de Cosmito) y el Valle de la Mocha. Se realizó una votación entre los vecinos y, si bien el Valle de la Mocha no fue la  más votada, se optó por ella igual. Aquí se inició el proceso de traslado de la ciudad que duró ¡¡14 años!! A todo esto, el Obispo José de Toro y Zambrano, (hermano de Mateo), se opuso al traslado, pero esto no era por un capricho del Obispo. Su objeción estaba dada por el hecho de que las autoridades locales estaban apurando el traslado, sin asegurar las condiciones de salubridad de la población (recordemos que el Valle de la Mocha era en realidad una ciénaga). 
 
Como les decía, esto marca un antes y un después de la ciudad, ya que:
1) Se cambió su emplazamiento que duró por casi 200 años;
2) Se cambió el nombre de la ciudad de “Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo” a “Concepción de María Santísima de la Luz”, nombre que mantiene hasta hoy;
3) La destrucción y el proceso de traslado terminó por darle la hegemonía política, militar y administrativa a Santiago, la cual durante todos los años anteriores de la Colonia se mantuvo en disputa con Concepción;
4) Penco queda semi-abandonado, con unas 30 a 35 personas viviendo en las ruinas y no será reconocida como villa sino hasta fines del siglo XIX en el gobierno de Manuel Bulnes;
5) El gentilicio de Penquistas se mudó también al Valle de la Mocha, por lo que ahora los nacidos en Penco son Pencones. Tal vez lo nacidos en Concepción, deberíamos llamarnos Mochinos
6) Desde ahí en adelante las historias de Concepción y Penco son divergentes, a pesar de tener un rico acervo desde ahí para atrás. 
 
Fuentes:
– Onetto y Palacios. 2018. Historia de un desastre, relatos de una crisis: Concepción 1751-1765. ediciones Universitarias de Valparaíso
– Palacios. 2016. Historia ilustrada de los megaterremotos ocurridos en Chile entre 1647 y 1906. ediciones Universitarias de Valparaíso
– Palacios. 2015. Entre ruinas y escombros. Los terremotos de Chile durante los siglos XVI al XIX. Ediciones Universitarias de Valparaíso.
-Palacios. 2012. Dominio y Catástrofe: Los terremotos en Concepción, Chile: 1550-1751. Anuario de Estudios Americanos 69. 
-Mazzei y Pacheco. 1985. Historia del traslado de la ciudad de Concepción. Editorial de la Universidad de Concepción. 
– Roa. 1935. De la traslación de la ciudad de Concepción. Boletín de la Academia Chilena de la Historia N°5. 
– Muñoz. 1941. Traslación de la ciudad de Concepción desde su sede en Penco al sitio que actualmente ocupa en los años 1751-1765. Boletín de la Academia Chilena de la Historia N°18.
Texto aportado por Pedro Andrade Martínez, Arqueólogo de la Universidad de Concepción.